En un contundente mensaje durante su primera Pascua como líder de la Iglesia Católica, el papa León XIV denunció la “indiferencia” que domina al mundo frente a las guerras y sus miles de víctimas. Sin mencionar conflictos específicos, convocó a una vigilia de oración por la paz en el Vaticano para el 11 de abril, invitando a todos a sumarse a este llamado urgente.
El pontífice criticó la resignación ante la violencia y la muerte que generan los conflictos armados, aludiendo a una “globalización de la indiferencia”. “No podemos resignarnos ante el mal y el odio, debemos llevar la alegría de la resurrección por el mundo”, expresó en su homilía, que tuvo lugar en un altar decorado con rosas blancas y flores de primavera.
“Nos estamos acostumbrando a la violencia, nos resignamos a ella y nos volvemos indiferentes. Indiferentes a la muerte de miles de personas. Indiferentes a las consecuencias de odio y división que siembran los conflictos. Indiferentes a las repercusiones económicas y sociales que producen, y que todos sufrimos”, sostuvo el sumo pontífice.
León XIV hizo un llamado directo a quienes poseen armas para que las abandonen y a los líderes con poder para desatar guerras a que opten por el diálogo en lugar de buscar dominar a otros. Esta postura se diferencia de sus predecesores, ya que en su bendición Urbi et Orbi no mencionó ningún país ni conflicto en particular, a pesar de las tensiones actuales en regiones como Medio Oriente y Europa del Este.
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Recordando a su antecesor Francisco, quien alertó sobre la “gran sed de muerte” que se vive a diario, el papa estadounidense de 70 años manifestó su esperanza de que la guerra finalice antes de las fiestas de Pascua. “La muerte siempre acecha”, señaló, manifestándose en el egoísmo, la opresión a los pobres y la codicia que destruye el planeta, junto con la violencia bélica que “mata y destruye”.
En medio de este panorama sombrío, León XIV resaltó la fuerza imparable del mensaje pascual como una luz capaz de iluminar incluso la oscuridad más profunda. Admitió que el anuncio de Pascua no siempre es fácil de aceptar, especialmente cuando la soledad y el peso de los pecados agotan la esperanza, pero aseguró que este mensaje llega “hasta en los abismos de la muerte” y abre una esperanza que nunca se apaga.
Una vigilia por la paz
Antes de concluir su discurso, el papa invitó a todos a participar de la vigilia de oración por la paz que se realizará el sábado 11 de abril en la Basílica de San Pedro, insistiendo: “¡Hagamos oír el grito de paz que brota del corazón!”. Esta Semana Santa fue especial para León XIV, quien participó en todos los ritos litúrgicos desde el Domingo de Ramos y retomó tradiciones que su predecesor había modificado, como el lavado de pies a sacerdotes y cargar personalmente la cruz durante el Vía Crucis.
Finalmente, en un gesto simbólico, el papa felicitó la Pascua en diez idiomas, incluyendo árabe, chino y latín, recuperando una práctica que no había sido frecuente en los últimos años.
