Alquilar se volvió sinónimo de pluriempleo, recorte de consumos básicos diarios y endeudamiento familiar. Quienes no tienen un techo propio para vivir sufren hoy en Argentina el creciente peso de este gasto que, a dos años de la desregulación total del mercado inmobiliario, multiplicó su peso en los ingresos del hogar, dejando incluso a más familias al borde constante del desalojo. Con contratos cada vez más cortos y aumentos trimestrales, el costo de la vivienda creció muy por encima de la inflación y el pluriempleo, el endeudamiento récord, y los recortes en alimentos y salud marcan la vida de más de 10 millones de inquilinos.
En concreto, casi el 50% de las y los trabajadores que alquilan tuvo que buscarse más de un trabajo para intentar cubrir el pago mensual del alquiler frente a contratos más cortos y con actualizaciones más frecuentes, a contramano de la realidad salarial nacional. Esta combinación incrementó la incertidumbre y multiplicó los costos asociados a las mudanzas y renegociaciones. Como resultado, 9 de cada 10 debió recortar consumos como vestimenta y salidas recreativas, y el 60% tuvo directamente dejó de comprar algunos alimentos. Pero esto ni siquiera fue suficiente, ya que el 80% de los inquilinos está endeudado.
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Así las cosas, la distancia entre ingresos y vivienda y la ausencia de políticas públicas que atiendan esta problemática creciente, exponen, con crudeza, las condiciones de una sociedad donde se necesitan al menos cuatro salarios mínimos para evitar caer en la pobreza ($1.300.000), pero donde, el 70% del conjunto de los trabajadores percibe un sueldo inferior a $1.000.000 por mes. A su vez, la única categoría laboral que logra incrementar el empleo –según los últimos datos oficiales- es aquella que genera los peores ingresos (cuentapropismo informal). Ello explica por qué 7 de cada 10 inquilinos sostiene que la situación económica de su hogar en 2025 fue “mala o muy mala”.
Mientras tanto se espera que el INDEC actualice finalmente desde febrero (inflación de enero) la medición del Índice de Precios al Consumidor (IPC) que actualmente subestima el peso de los servicios y regulados en el gasto de los hogares al tomar como referencia consumos de hace dos décadas atrás (comenzará a tomar como base la Encuesta de Ingresos y Gastos de los Hogares 2017-2018, cuando hasta el momento se utiliza una realizada en 2004/05). De hecho, tras la derogación de la Ley Nacional de Alquileres (DNU 70/2023) los precios crecieron muy por encima de la inflación: las estadísticas oficiales evidenciaron que los alquileres aumentaron 77,7% interanual, más del doble de la variación del IPC (31,4%), en noviembre pasado. Esta semana se conocerán los datos de inflación del cierre de 2025.
El alquiler solo cuesta vida
El pluriempleo, el recorte de consumos diarios y el endeudamiento marcan la cotidianeidad de los inquilinos en Argentina. Se trata de una realidad que, si bien no es nueva, se agudizó tras la eliminación de las reglas básicas (DNU 70/2023 del gobierno de Javier Milei) que regían para plazos, moneda y actualización de los contratos lo que redujo la previsibilidad y profundizó la asimetría entre propietarios e inquilinos.
En un escenario donde el alquiler se consolida como la principal y, cada vez más, única alternativa habitacional, el impacto en las condiciones de vida de las y los trabajadores ocupa un lugar central. Al respecto, un relevamiento reciente mostró que el 46% de los inquilinos se vio obligado a buscar más de un trabajo para intentar cubrir los gastos de subsistencia cotidiana. Peor aún, al cierre del 2025 el 15% había perdido su empleo (7 puntos más que en septiembre pasado) y la desocupación ya había alcanzado al 4,1% de quienes alquilan.
Así se desprende de la última Encuesta Nacional Inquilina donde quedó también en evidencia otro factor creciente de la vida inquilina vinculado al recorte en consumos diarios. Según los resultados, el 91,7% recortó salidas y 86,3% gastos e vestimenta, en tanto que el 60,3% se vio en la necesidad de ajustar compras de alimentos y el 52,3% hizo recortes en la atención de salud. La situación es tal para las más de 10 millones de personas que dependen de un alquiler para tener un techo dónde vivir que sólo el 38,5% puedo garantizar a su familiar las cuatro comidas diarias, en tanto que un 23% dijo que solo cubrió dos y un 4,5% apenas una comida al día.
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Esto ocurre en una coyuntura donde aumentó el peso del alquiler en el bolsillo, al punto de asfixiar los ingresos. Según la encuesta nacional, el 25% de las y los inquilinos destina entre el 60% y el 100% de su sueldo al alquiler. El 17% destina el 50% y el 22% el 40% de sus ingresos. Solo un 10% paga menos del 20% del salario. De esta manera, “1 de cada 6 hogares sufrió desalojo económico”, señaló el espacio de Inquilinos Agrupados que llevó adelante el relevamiento. Los adultos mayores resultan particularmente afectados ya que casi tres de cada cuatro jubilados que alquilan destinan más de la mitad de sus ingresos a la vivienda y creció de manera significativa el porcentaje de hogares sostenidos por personas mayores de 60 años que deben seguir trabajando para complementar ingresos, según un informe de la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ).
Un aspecto a considerar tiene que ver con que la corta duración de los contratos refuerza la inestabilidad e incertidumbre de las economías domésticas. La mayor parte de los contratos (64%) tiene un máximo de dos años de duración y, sobre todo, 7 de cada 10 implica aumentos de precios cada 3 meses, principalmente por inflación. La situación se agrava al considerar que el cobro de comisiones inmobiliarias al inquilino, incluso por fuera de la ley, sigue siendo una práctica extendida.
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¿Qué salario alcanza entonces para pagar un alquiler? Un salario mínimo cubre hoy apenas el 50% del valor de un alquiler promedio, sin contemplar el gasto de expensas, que pasó de representar del 10% al 25% de los ingresos. A su vez, los jubilados que tienen un ingreso de $410.880 deben gastar el 80% del mismo en el alquiler de un departamento monoambiente, sin incluir expensas ni servicios
Ello se explica, en gran medida, por la evolución de los precios de alquiles en este último tiempo respecto de la inflación. En ese sentido, en primer lugar, el gobierno de La Libertad Avanza (LLA) impulsó una reconfiguración de los precios relativos que llevó a una fuerte recomposición a favor de servicios regulados. De esa manera, según datos del Centro de Estudios Scalabrini Ortíz (CESO), entre noviembre de 2023 y noviembre de 2025 los mayores aumentos en términos reales se dieron en Vivienda, Agua, Electricidad y Gas (+71%), Educación (+47%) y Comunicación (+34%). En contraste, los Alimentos (-10%) quedaron más rezagados.
Dentro de los gastos de vivienda, los últimos datos oficiales disponibles (noviembre/25; INDEC) exhibieron que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) alcanzó una suba del 2,5% mensual, sin embargo, los alquileres crecieron 2,9%. En términos interanuales, los precios de la economía crecieron 31,4% mientras que los alquileres se expandieron 77,7%. Por regiones del país, el comportamiento se repitió: en GBA el alquiler acumuló en lo que va del año una suba del 66,8% mientras que la inflación creció 28,2%. En la Región Pampeana fue 77,4% versus 27,8% en tanto que en once meses del 2025 la Región Noreste registró un alza del alquiler del 93,7% muy por arriba del 24,6% de inflación. Por su lado, en el Noroeste la variación fue 103,5% versus 28,1%, y en Cuyo el alquiler se incrementaron 84,4% contra una inflación de 27,9%. Por último, en la Patagonia la relación fue 113,8% contra 29,6%, respectivamente.
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El crecimiento del peso del alquiler tuvo lugar a la par de una sostenida pulverización del poder adquisitivo de los ingresos. En el escenario actual, el 22,6% de los trabajadores gana menos que el Salario Mínimo, Vital y Móvil que –a su vez- ya perdió 35,2% de su poder de compra en lo que va de la gestión Milei. En este marco, al menos dos de cada diez trabajadores son pobres. "La flexibilizacion de las condiciones mediante el decreto 70/23 que terminó con la ley de alquileres profundizó la crisis habitacional y económica en los hogares inquilinos. Endeudamiento, multiempleo, y salarios transferidos a los dueños de las viviendas caracteriza nuestra vida", expresó Gervasio Muñoz, referente de Inquilinos Agrupados.
Alquilar, sinónimo de endeudamiento
Casi el 80% de los hogares que se endeudaron lo hicieron para pagar el alquiler, aunque a costa de que se acumulen deudas con prestamistas y en el pago de otro tipo de servicios.
De acuerdo con un informe que analizó la situación de los hogares que alquilan en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), si bien el alquiler ocupa cada vez más lugar en los ingresos, no se registran atrasos significativos en el pago, básicamente por el temor de las familias a quedarse en la calle: el 77% de los endeudados sostiene que utilizó ese dinero prestado, total o parcialmente, para pagar el alquiler. Dicho porcentaje refleja una suba significativa respecto de 2024 (67%) y consolida una tendencia ascendente de la práctica de recurrir al endeudamiento para afrontar el pago del alquiler. Esto se ve reflejado en las mediciones tanto de 2021 como de 2022 que arrojaron que el porcentaje que se había endeudado para pagar el alquiler era 15 puntos porcentuales menor que en 2025, es decir del 62%.
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Así se desprende de la Encuesta Inquilina 2025, realizada por la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ), el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), la Escuela Interdisciplinaria de Altos Estudios (IDAES-UNSAM), entre otros. De acuerdo con el documento al que accedió este medio, cuando se consultó a los trabajadores si habían podido ahorrar algo el mes anterior a la encuesta, sólo el 14% de los hogares contestó afirmativamente. Esto reflejó que, “a la hora de tomar decisiones económicas, los hogares inquilinos tienden a endeudarse (incluso con instituciones financieras que les cobran altas tasas de interés), trabajar más horas o dejar de ahorrar antes que suspender el pago del alquiler”, analizaron los especialistas.
En relación, el informe ya mencionado del espacio Inquilinos Agrupados destacó que, entre las preocupaciones principales de la población inquilina, aparecen el precio del alquiler (73,3% de los casos), plazo de los contratos (53,4%), garantías (42,8%) y, en menor medida, estado de la vivienda y devolución de depósito (40,0%).
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Por último, de cara a los próximos cinco años, la mayoría de las familias inquilinas cree que continuará alquilando (56%), mientras que un 28% no sabe si tendrá un lugar dónde vivir y sólo un 14% espera poder comprar o heredar una vivienda para ese momento. En definitiva, estas respuestas evidencian que en nuestro país el alquiler se percibe cada vez más como una situación permanente y no como una transición hacia el acceso a la vivienda propia.
