Con Milei, cada persona adulta en la Argentina le deben un millón de pesos al sistema financiero

Un informe privado destacó que el volumen de crédito actual asciende a 39 billones de pesos en una población adulta de 39 millones de personas. El efecto es que la morosidad se cuadruplicó en un año.

09 de abril, 2026 | 15.27

El crédito al sector privado en la Argentina exhibe un crecimiento sostenido desde fines de 2023, en paralelo con una reconfiguración del esquema financiero planteada por el gobierno libertario como impulso al consumo. El resultado es que, teniendo en cuenta la población adulta (mayor de 18 años) y el volumen de crédito bancario y no bancario, se infiere que cada uno de los argentinos adeuda un millón de pesos al sistema financiero. El proceso de endeudamiento convive con un aumento marcado en los niveles de morosidad, donde la decisión de tomar un crédito no es por elección, sino por necesidad. En un año, la mora más que se cuadruplicó desde el arribo de Milei al Gobierno, con una persistencia del endeudamiento fuera del sistema bancario, lo que plantea interrogantes sobre la consistencia del modelo en curso. 

De acuerdo con datos del Banco Central de la República Argentina (BCRA), el stock de préstamos al sector privado alcanzó en enero de 2026 el 13,6 por ciento del PBI. En un informe de Focus Market, se destaca, sobre la base de un relevamiento a 2.670 hogares y datos oficiales, que la deuda total de las familias supera los 39 billones de pesos. De ese total, 32,1 billones corresponden a deuda bancaria y 6,9 billones a compromisos informales. Si se toma en cuenta que la población, según INDEC, mayor de 18 años asciende a 39.334.638 personas, podría decirse que cada una de ellas adeuda un millón de pesos. 

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El dato sobre el PBI implica más que duplicar el 5,2 por ciento registrado en diciembre de 2023, cuando asumió el gobierno de Javier Milei. La expansión del crédito aparece como uno de los rasgos centrales del período, en un contexto de menor participación del Estado en la absorción de recursos financieros. En paralelo, el informe de la consultora reveló cambios en el acceso al financiamiento de los hogares. Según el estudio, “el crédito bancario en Argentina creció en los últimos años, pero la morosidad se incrementa y el endeudamiento no bancario todavía alcanza a 6 de cada 10 hogares”.

El reporte también señala una “transformación en el patrón de financiamiento” durante los últimos dos años.  En términos concretos, el porcentaje de hogares con deudas bancarias pasó del 41,3 por ciento en 2023 al 55,1 por ciento a comienzos de 2026. En simultáneo, el endeudamiento no bancario descendió del 82,6 al 59 por ciento, lo que refleja un desplazamiento parcial hacia el sistema financiero formal.

El director de Focus Market, Damián Di Pace, atribuyó este proceso a cambios en el funcionamiento del sistema. “El principal factor detrás de esta expansión, es la menor absorción de recursos por parte del Estado, lo que liberó capacidad prestable del sistema financiero hacia el sector privado”, señaló el titular de la consultora, quien agregó que “a esto se sumaron la desaceleración inflacionaria y una mayor previsibilidad económica, que mejoraron la confianza tanto de los hogares como de las entidades financieras”.

El problema es quién paga

La contracara del crecimiento del crédito es el deterioro de los indicadores de cumplimiento. La proporción de deuda en mora pasó del 2,7 por ciento en enero de 2025 al 10,6 por ciento en enero de 2026, lo que implica una multiplicación por casi cuatro en doce meses. El incremento atraviesa a la mayoría de las líneas de financiamiento. Los préstamos personales son los más afectados: la irregularidad en esa cartera trepó del 3,5 al 13,2 por ciento. En el caso de las tarjetas de crédito, la mora pasó del 2 al 11 por ciento. En la categoría “otros préstamos”, que incluye productos de menor monto y mayor dispersión, la tasa de incumplimiento alcanzó el 31,9 por ciento, lo que representa cerca de un tercio del total.

Los créditos hipotecarios constituyen la excepción, con una mora que se mantiene en torno al 1 por ciento. El dato sugiere que los hogares priorizan el pago de este tipo de obligaciones frente a otros compromisos, en función del riesgo de perder la vivienda. El relevamiento también muestra que, a pesar del avance de la bancarización, el endeudamiento fuera del sistema continúa teniendo un peso significativo. A comienzos de 2026, 6.038.564 hogares mantenían deudas informales, con un stock promedio de 1.116.013 pesos por hogar y un total acumulado cercano a los 6,7 billones.

Dentro de ese universo, los préstamos personales por fuera del sistema bancario concentran el 46,6 por ciento del total, con un stock promedio de 2.290.258 pesos por hogar. Le siguen el no pago de impuestos (20,8 por ciento) y los préstamos de familiares o amigos (15,9 por ciento). En este punto, el informe advierte que el “colchón de solidaridad se está agotando”. Mientras que en 2025 los préstamos entre familiares o conocidos representaban el 35,4 por ciento del endeudamiento no bancario, en la actualidad ese porcentaje se redujo en casi 20 puntos. La caída indica una menor capacidad de los vínculos personales para sostener situaciones de estrés financiero.

Otro de los elementos señalados por la consultora es el aumento de la mora en obligaciones básicas. “Preocupa el avance de las deudas por obligaciones básicas”, sostiene el informe. En ese sentido, el impago de expensas pasó del 1,4 al 4,9 por ciento, las cuotas de colegios del 0,7 al 3,1 por ciento y los servicios públicos (luz, gas, agua) del 2,3 al 5,4 por ciento. El comportamiento de estas variables sugiere que la expansión del crédito convive con una presión sostenida sobre los ingresos de los hogares. La mejora en el acceso al financiamiento no se traduce necesariamente en una mejora en la capacidad de repago, lo que se refleja en el aumento de la morosidad.

Di Pace también se refirió al rol de las tasas de interés en este proceso. “La baja de la tasa de interés cumple un rol central en la dinámica de endeudamiento de los hogares en Argentina, especialmente en contextos de elevada presión financiera”, explicó el titular de la consultora. Según indicó el directivo, “una reducción del costo del crédito alivia la carga de los servicios de deuda, mejora la capacidad de pago y contribuye a moderar los niveles de mora”. No obstante, el propio titular de la consultora introdujo un condicionante para la continuidad del proceso: “Para que la expansión del crédito sea sostenible, debe estar acompañada de estabilidad macroeconómica y previsibilidad en los ingresos reales de los trabajadores”, concluyó..