Emanero dialogó con Mario Pergolini en su programa y el conductor no dudó en consultarle por un dato que lo había sorprendido: el músico es pariente de Mirtha Legrand. Sin escrúpulos, el intérprete de Sin Vergüenza y Adicto contó de qué lado de su árbol genealógico viene su lazo sanguíneo con los Tinayre-Legrand.
“Algo así. Mirtha no sabe esto y la verdad es que me da un poco de vergüenza”, comenzó el músico y contó que cuando participó del programa de Juana Viale prefirió mantener el dato en reserva en aquel momento. Emanero detalló la estructura de ambas familias y señaló que la raíz del parentesco se encuentra en la generación de sus bisabuelos.
Según explicó, dos hermanos emigraron desde España hacia la provincia de Buenos Aires, específicamente a la zona de Coronel Dorrego. "Mi bisabuelo era hermano del papá de Mirtha. Vinieron los dos tipos de España a Coronel Dorrego; uno se quedó ahí, tuvo familia y ese es todo mi linaje, y el otro se fue para Rosario, tuvo a Mirtha y ese es el otro linaje".
Mientras uno de ellos se estableció allí, dando origen a la rama familiar del cantante, el otro se trasladó hacia Santa Fe, donde nació la conductora. El vínculo se resume en que el abuelo de Emanero, llamado Ángel Martínez, y "La Chiqui" son primos hermanos.
Emanero, sobre la importancia del vivo en su carrera
Para Emanero, el encuentro con el público en vivo es un proceso que atraviesa distintas etapas emocionales, comenzando habitualmente con una fuerte carga de ansiedad. El artista confesó que encara sus presentaciones “siempre con nervios”, describiéndose como una persona que tiende a la inseguridad ante los desafíos nuevos.
Sin embargo, aclaró que este sentimiento no proviene de una mirada pesimista, sino de una postura reflexiva: “No desde un lugar negativo, sino desde lo cauteloso: probar, ver cómo funcionan las cosas”. Esa tensión inicial suele disiparse a medida que transcurre el espectáculo.
El músico explicó que, tras interpretar los primeros temas, logra conectar profundamente con el presente, alcanzando un estado de “acá y ahora” en el que la percepción del tiempo se altera por completo. “De la canción cinco a la última siento que pasan diez o quince minutos”, detalló, señalando que esa velocidad es para él la prueba definitiva de que está disfrutando el momento con fluidez.
