A comienzos de diciembre un insólito hecho que podría haber terminado de manera fatal ocurrió en la vereda de un bar del barrio porteño de Palermo. A un hombre que estaba comiendo en una de las mesas de afuera del lugar se le cayó un vidrio encima y golpeó fuertemente su cabeza.
El vidrio era de un balcón que se estalló, en el cuarto piso de una torre de la cuadra. El video del momento hace pocos días se viralizó en las redes sociales y ha logrado estremecer a todo el país. Nadie puede entender cómo el hombre logró sobrevivir.
Pablo, el hombre que "está vivo para contarlo"
El hombre que fue alcanzado por un vidrio que cayó de un cuarto piso en Palermo se llama Pablo y tiene 50 años. Para él, el pasado 13 de diciembre la vida volvió a comenzar.
En las imágenes que recorrieron las redes durante toda la jornada de ayer se lo puede ver sentado en un bar ubicado en la calle Ciudad de la Paz al 300. También se ve cómo, segundos después, el vidrio que había estallado en un cuarto piso del edificio lindero cae sobre su cabeza.
Según Noticias Argentinas Pablo sufrió un traumatismo cortante en el antebrazo izquierdo y en la sien, pero afortunadamente sin riesgo de vida. Fue derivado al Hospital Pirovano.
Cómo sigue la salud de Pablo
Aunque los médicos que asistieron al hombre confirmaron que no estaba en riesgo su vida, como consecuencia del golpe Pablo sigue atravesando algunos problemas de salud. Según su propio testimonio, le dieron 30 puntos en la cabeza y se tuvo que operar, porque un tendón del brazo se le cortó.
“Podía haber perdido el brazo o la muerte directamente. Ahora estoy vivo para contarlo, pero si no, esto era el Cementerio de la Chacarita”, expresó el daminificado y agregó: "Fue un milagro. Le doy gracias a Dios que estoy vivo. Tengo complicaciones, me duele mucho la cabeza, el brazo y ahora tengo que hacer rehabilitación”.
En diálogo con un móvil de América TV, Pablo contó cómo es su día a día después del accidente que casi le quita la vida. Relató que trabaja en tareas administrativas y que ahora se tomó una licencia por motivos de salud: “No es nada fácil. Tengo que arreglármela con un solo brazo y hasta para cortar la comida me tiene que ayudar mi familia”.
