Las escapadas de fin de semana encuentran un destino perfecto en Azcuénaga, un pequeño pueblo del partido de San Andrés de Giles que parece detenido en el tiempo. Con apenas 300 habitantes, este rincón bonaerense invita a los visitantes a desconectar del ritmo de las grandes ciudades y disfrutar de un entorno natural, entre calles de tierra, construcciones centenarias y grandes tradiciones.
Azcuénaga fue fundada el 1 de abril de 1880 con la llegada del ferrocarril y aún conserva intacto su espíritu ferroviario. Forma parte de los Pueblos Turísticos de la provincia de Buenos Aires, que es un reconocimiento ofrecido a su valor cultural y patrimonial. Sin embargo, quienes pasan por allí destacan que su mayor encanto es la autenticidad de su gente.
Un recorrido por Azcuénaga
El punto de partida es la estación del ferrocarril, que es el corazón del pueblo y también el símbolo más representativo de su origen. Desde allí, el recorrido continúa a pie, sin necesidad de vehículo, lo que permite disfrutar cada uno de los detalles.
Entre sus principales atractivos se destaca la capilla Nuestra Señora del Rosario, que fue construida a comienzos del siglo XX con un estilo neorrománico y un altar traído desde Zaragoza. También sobresalen las casonas centenarias levantadas por inmigrantes italianos, como la antigua fonda Sforzini, la sastrería La Porteña o el almacén de ramos generales Casa Terrén, que conservan su esencia original.
Otro espacio clave que no puede faltar en el recorrido es el Club Social y Deportivo Apolo, con más de 125 años de historia. Aún hoy sigue siendo un punto de encuentro para los vecinos y los visitantes.
Los sabores del pueblo
Al igual que otros pueblos rurales de la provincia, Azcuénaga también se convirtió en un atractivo gastronómico. Sus bodegones y restaurantes ofrecen cocina de campo, con platos abundantes y recetas tradicionales.
Uno de los imperdibles es la panadería La Emilia, que mantiene hornos a leña originales y elabora productos artesanales con técnicas de antaño. Imposible pasar por Azcuénaga sin probar panes, facturas o dulces del lugar.
La cercanía con zonas rurales garantiza que los ingredientes sean frescos y una cocina muy ligada al territorio, donde cada comida se disfruta sin apuro y en ambientes familiares.
Cómo llegar a Azcuénaga
Para llegar al pueblo se debe tomar la Ruta Nacional 7 hasta San Andrés de Giles y desde allí continuar por camino asfaltado, o por la Ruta 8 hasta Solís, con un breve tramo de tierra.
