San Carlos de Bariloche se convirtió en el escenario de un descubrimiento impactante. Científicos argentinos dieron con un animal jamás antes visto en América. Sería la primera vez que el Hombre tiene contacto con esta especie en el continente, ya que es originaria del lejano río Yangtsé chino.
La especie en cuestión es la medusa craspedacusta sowerbii, también conocida como peach blossom jellyfish o medusa de flor de durazno. Lo sorprendente del hallazgo radica en que este animal es propio de aguas cálidas, por lo que los científcos se encuentran maravillados por su adaptación a las frías aguas patagónicas.
Cómo fue el hallazgo de la medusa china en Bariloche
El hallazgo tuvo lugar en lago Escondido y difundido a través de Desde la Patagonia, revista científica que publicó su edición 40°. Allí explican que el equipo científico se topó con 24 medusas por metro cúbico, ejemplares que alcanzaban los 12 mm. Estos animales fueron encontrados también en la laguna El Trébol, cuerpo de agua donde las condiciones son un poco más favorables al contar con más nutrientes, aunque menos luz por la presencia de algas.
El equipo estuvo conformado por Sharon Allen Dohle (Licenciada en Ciencias Biológicas), Mariana Reissig (Doctora en Ciencias Biológicas), Patricia E. García (Doctora en Ciencias Biológicas) y María del Carmen Diéguez (Doctora en Ciencias Biológicas), todas ellas del Grupo de Ecología de Sistemas Acuáticos a Escala de Paisaje (GESAP), el Instituto de Investigaciones en Biodiversidad y Medioambiente (INIBIOMA), el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) y la Universidad Nacional del Comahue (UNCo), en Argentina.
Cómo es la medusa china encontrada en Bariloche
La craspedacusta sowerbii es una medusa diminuta y casi transparente, con un leve tono blanquecino o rosado. Su tamaño adulto ronda apenas entre 10 y 25 milímetros de diámetro, lo que la vuelve difícil de detectar a simple vista. Además, se trata de una especie que no representa un riesgo para las personas, ya que, si bien posee células urticantes, su picadura es imperceptible para el ser humano.
Otro dato curioso es su particular ciclo de vida. Esta medusa pasa la mayor parte del tiempo en forma de pólipo, adherida al fondo o a plantas acuáticas, y solo se transforma en medusa durante períodos específicos, generalmente cuando las condiciones ambientales son favorables. Por este motivo, su presencia suele pasar inadvertida durante años, incluso en lugares donde ya está establecida.
