Joaquín Navajas: "La polarización puede ser buena para la democracia"

El investigador argentino fue invitado a presentar en la conferencia TED internacional, en Vancouver, una investigación que desafía la visión negativa de la polarización política

09 de abril, 2026 | 20.48

En la primera década del Siglo XX, un concurso para adivinar el peso de un buey en un pueblo de la campiña británica le sugirió a Francis Galton, polímata y primo de Darwin, una idea sobre la que era inicialmente escéptico: que el promedio de un cúmulo de opiniones independientes puede ser más preciso que la de un solo experto.  

Agudo observador de las conductas sociales, el neurocientífico argentino Joaquín Navajas decidió retormarla y someterla a prueba, pero bajo la óptica de nuestras sociedades actuales, dominadas por una polarización extrema. El resultado de sus experimentos va en contra del “sentido común”: descubrió que una multitud en la que prevalecen opiniones de signo opuesto puede ser incluso más precisa de lo que encontró Galton.

Joaquín Navajas

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El 13 de este mes, Navajas expondrá sus hallazgos en la conferencia TED internacional que se realiza todos los años en Vancouver y que pasa revista a ideas innovadoras y estimulantes frente a un público entre el que se encontrarán la Nobel de la Paz, Malala Yousafzai, y Jonathan Haidt, autor del best seller La generación ansiosa. Por qué las redes sociales están causando una epidemia de enfermedades mentales entre nuestros jóvenes, entre otras destacadas figuras. Fue elegido entre 10 representantes de otras tantas ciudades (como Chicago, Londres, Lagos, Atenas, Singapur y Sidney; Buenos Aires es la única hispanohablante) todos brillantes, desde una joven diseñadora de Berlín que muestra cómo los memes podrían ser un canal diplomático en conflictos graves, hasta un médico y bandoneonista que contará cómo la empatía podría ayudar a mejorar la telemedicina del futuro con inteligencia artificial.

Profesor asociado en la Escuela de Negocios de la Universidad Torcuato Di Tella e investigador del Conicet, Navajas se graduó de Física en la UBA y obtuvo su doctorado en Neurociencia en la Universidad de Leicester, en el Reino Unido. Sus investigaciones están centradas en los sesgos en la toma de decisiones, el comportamiento de equipos de trabajo, las decisiones morales y los procesos cognitivos vinculados con la polarización política. Después de haber sido invitado a postularse a un concurso organizado en conjunto por TED y TEDxRíodelaPlata, su charla atrajo la atención del jurado entre alrededor de 200 postulaciones.

–¿Cómo te vinculaste con los eventos de TEDxRíodelaPlata?

–Hace años que colaboro en una iniciativa llamada TEDxperiments: una ventana de 15 minutos en la que hacemos un experimento en vivo durante las charlas TEDxRíodelaPlata. Participé cuatro veces –en 2017, 2018, 2019 y 2023–, siempre junto a otros científicos como Mariano Sigman y Diego Golombek. De esas experiencias surgieron varias investigaciones, algunas de las cuales guiaron mi agenda de trabajo.

–La charla de Vancouver durará seis minutos. ¿Cuál es la idea central?

–Trato de darle una mirada positiva a un término que asociamos con algo negativo: la polarización. Creo que uno de los motivos por los que fue elegida es precisamente ese, que es controversial. Lo que yo planteo es que si no hay desacuerdo, no hay democracia. Básicamente, no se trata de ponernos de acuerdo, sino de aprender a vivir en desacuerdo.

–¿Cómo fue la investigación que te llevó a esas conclusiones?

–El origen de estos estudios está en la historia de Sir Francis Galton, el primo de Darwin, pero además matemático destacado. Galton introdujo el concepto de “coeficiente de correlación” o “varianza de una distribución” [una medida de dispersión estadística que indica cuánto varían los datos con respecto a su media aritmética]. Fue un personaje nefasto desde el punto de vista social [en 1883 acuñó el término “eugenesia” para describir la “ciencia”  de mejorar los rasgos hereditarios humanos mediante la selección artificial y propuso fomentar la reproducción de los más aptos para evitar la supuesta "degeneración" de la sociedad], pero al mismo tiempo muy destacado en lo matemático.

Francis Galton

En línea con sus ideas de la superioridad genética de ciertas personas por sobre otras, él creía que la democracia nunca iba a funcionar, pero tuvo la honestidad intelectual de diseñar un experimento para poner a prueba esa idea. En una feria de un pueblito rural observó cómo unas 800 personas intentaban adivinar el peso de un buey para ganar un sorteo. El que se acercara más se lo llevaría. En ese grupo, había una diversidad de conocimientos, unos poquitos eran expertos, pero la mayoría eran ignorantes e iban a estar muy alejados del resultado correcto. Galton se llevó los 800 papelitos y cuando al cabo de un tiempo calculó el promedio de todas las respuestas, encontró que el resultado se acercaba mucho al peso real, sólo le erraba por unos gramos. Eso lo llevó a escribir un paper en el que reconoce que la democracia es más poderosa de lo que él hubiera imaginado. Aunque individualmente una persona puede estar muy alejada de la respuesta correcta, en conjunto se acercan. Y hay un motivo por lo cual eso funciona: los errores individuales se cancelan entre sí.

Yo también venía con la idea de que la polarización es mala y que había que resolverla, pero decidí probarlo introduciendo una variante: polaricé a la multitud intencionalmente. Como es obvio, no puedo sortear un buey en mi universidad, pero planteé otras preguntas usando un procedimiento conocido como “de anclaje psicológico”. Y lo hice de la siguiente manera. Le presentaba a la mitad del grupo preguntas “ancladas” a un valor bajo y a la otra mitad, a un valor alto. Por ejemplo, a una parte de los voluntarios les preguntamos si la altura de la torre Eiffel es mayor o menor que 10 metros. Por supuesto, contestaban que era mayor. ¿Pero cuánto? En ese caso daban un valor más bajo que si no introducíamos la altura de 10 metros al comienzo. Y lo mismo, al contrario.  Si les preguntábamos si era más o menos alta que 10.000 metros, nos daban un valor más alto que el que hubieran dado si no mencionábamos ninguna altura. A la mitad del grupo lo “anclamos” a un valor muy bajo y a la otra mitad, a uno muy alto. Eso nos generó una multitud de Galton, pero polarizada.

Lo que encontramos, en cuatro estudios  que abarcaron a más de 1.300 participantes, es que esa multitud polarizada mejoraba aún más el fenómeno que Galton había descubierto: la llamada “sabiduría de las masas” (wisdom of the crowds, en inglés). También lo probamos con porcentajes (por ejemplo, qué porcentaje de la población argentina vive en ciudades rurales) y con pronósticos, como el número de casos y muertes de COVID-19 que se producirían en las siguientes dos semanas. En todos los casos, la polarización mejoraba la precisión individual, porque aumenta la diversidad de perspectivas y eso hace que los errores se cancelen con mayor eficacia.

Joaquín Navajas en una charla TED

–La índole de las preguntas que la sociedad se hace en el día a día es bastante diferente de las que ustedes plantearon en los experimentos. ¿Creés que ese mismo efecto se da en la vida real?

Con este procedimiento de anclaje, nosotros logramos que la predicción fuera más acertada. Ahora, dado que las preguntas que nosotros hacemos no tienen demasiado que ver con los temas que discutimos en democracia, podría plantearse que esto no tiene mucho que ver con la democracia.  No es lo mismo tener desacuerdos acerca de la altura de la Torre Eiffel, que acerca del aborto, de la inmigración, de la educación, etcétera.

Y lo que planteo es que cuando incorporamos desacuerdos en ese tipo de variables, no son los desacuerdos lo que está mal, sino el hecho de que empecemos a ver a las personas que opinan distinto como enemigos. Para mí lo que es importante resaltar, es que lo nocivo es creer que no merecen dignidad y, a veces, ni siquiera estar vivos, cuando deshumanizamos a los oponentes políticos, los consideramos cucarachas, roedores, mandriles, gorilas... Cuando los desacuerdos se convierten en violencia, es cuando hay que empezar a frenar, parar la pelota, porque se erosiona la democracia.

Por otro lado, la idea en sí misma tiene límites. No me resulta obvio que la polarización sea beneficiosa si hablamos de cuestiones científicas sobre las que existe consenso. Tampoco cuando en alguno de los extremos hay intolerancia. Hay un debate filosófico importante sobre si es razonable ser tolerante con los intolerantes, y la respuesta es que no: si los tolerantes lo somos con quienes no lo son, terminamos desapareciendo. Pero la línea divisoria no está en si estamos polarizados o no, sino en si esa polarización convive con la democracia o si deriva en violencia.

–¿Hay otras evidencias de que la polarización puede fortalecer la participación democrática?

–Sí, hay estudios de ciencia política que muestran que en sociedades con una dosis sana de polarización, la ciudadanía está más comprometida: vota más, milita más. El exceso de consenso puede volverse apatía. También hay una investigación muy interesante sobre Wikipedia (el título del trabajo es “La sabiduría de las multitudes polarizadas”): los artículos editados tanto por republicanos como por demócratas son de mayor calidad que aquellos editados por un solo grupo. La diversidad de visiones en competencia, dentro de un marco institucional que pone límites a ambos lados, produce mejores resultados.

–Las charlas TED tienen que ofrecer una perspectiva global, pero también poseer raíces en lo local. ¿Cuáles serían en este caso?

–Hablar sobre violencia política y eliminación de los que piensan distinto justo a 50 años del golpe militar de 1976, que es el extremo máximo de la intolerancia política, me da la oportunidad de referirme a una experiencia muy concreta sobre lo que pasa cuando la violencia política cruza el límite. Nosotros sabemos, por nuestra historia, adonde lleva eso. Lo vivimos y termina muy mal. El objetivo de una democracia sana no es eliminar al adversario, sino ganarle con argumentos y convivir en el desacuerdo.

–¿Qué mensaje esperás que se lleven los asistentes a tu exposición?

–Espero que sea esperanzador: que la democracia todavía tiene sentido. En momentos en que estamos muy desencantados con su funcionamiento, los datos muestran que incorporar perspectivas diversas, incluso muy distintas entre sí, puede producir mejores decisiones colectivas que cualquier experto aislado. La democracia, con todas sus imperfecciones, sigue siendo la mejor forma de organizarnos, precisamente porque permite integrar a personas que piensan muy diferente.

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Nora Bär