La tensión política entre la Casa Rosada y la gobernación de Buenos Aires sumó un nuevo capítulo. Tras la confirmación de que abril será el último mes de vigencia del programa “Volver al Trabajo” (ex Potenciar Trabajo), el gobierno de Axel Kicillof salió a reclmar por el impacto económico que la medida tendrá en el territorio bonaerense: una pérdida de 35.000 millones de pesos mensuales que dejarán de circular en los barrios.
La voz de alerta la puso Gildo Onorato, presidente del Instituto Provincial de Asociativismo y Cooperativismo (IPAC) y referente de los movimientos sociales dentro del gabinete bonaerense. En un duro descargo, Onorato vinculó la eliminación de la asistencia con una visión económica del oficialismo nacional que tildó de "desconectada de la realidad".
"Estamos frente a un gobierno de la timba financiera y las cripto que no cuida a los que más sufren", sentenció el funcionario, marcando la línea discursiva que busca instalar La Plata: la gestión de Kicillof como el polo productivo y social opuesto al modelo especulativo de Javier Milei.
La preocupación bonaerense no es solo social, sino estrictamente macroeconómica regional. Según las proyecciones de la Provincia, el fin de la transferencia directa a más de 450.000 beneficiarios en PBA —que percibían un monto congelado de $78.000— no será compensado por el nuevo esquema de capacitación que propone el Ministerio de Capital Humano.
Para el kicillofismo, esto representa un "freno de mano" al consumo de cercanía. "Esa quita afectará directamente al comercio de barrio, a la compra de alimentos y a la vida cotidiana de los sectores más vulnerables", advirtieron desde el IPAC. La lectura política es clara: el Gobierno Nacional retira fondos que sostenían el mercado interno en los distritos más poblados del conurbano y el interior.
En medio de la parálisis de la obra pública y el recorte de transferencias discrecionales, la estrategia de Kicillof pasa por mostrarse como una "red de contención". En el entorno del gobernador aseguran que la gestión provincial hoy funciona como un "escudo" para amortiguar la "crueldad absoluta" de las medidas nacionales. Onorato reforzó esta idea al destacar que Kicillof "está recorriendo el país junto a otros gobernadores porque entiende que de este descalabro no se sale solo".
Desde la Provincia describen un panorama sombrío para los próximos meses. El diagnóstico oficial menciona una "descomposición social" que ya se palpa en el territorio: jubilados que abandonan tratamientos médicos, comedores desbordados y clubes de barrio asfixiados por las tarifas eléctricas. "Los planes sociales son un paliativo y deben ser transitorios porque lo que organiza es el trabajo, pero en este momento son necesarios porque no hay ninguna política nacional que los reemplace", subrayó Onorato.
