El Partido Justicialista enviará una delegación oficial a la Cumbre Progresista Mundial que el presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, y el brasileño Lula da Silva vienen motorizando para los próximos 17 y 18 de abril en Barcelona. El objetivo del encuentro es ofrecer un mensaje de unidad de las fuerzas de centroizquierda y progresistas de todo el mundo ante la avanzada de la ultraderecha, cada vez más violenta. Entre los referentes latinoamericanos estarán el presidente de Colombia, Gustavo Petro, y el de Uruguay, Yamandú Orsi. También es probable la participación del gobernador bonaerense Axel Kicillof, aunque su viaje aún no estaba confirmado. Están previstos más de 50 paneles en los que se discutirán propuestas para revitalizar la vía progresista y ofrecer “una alternativa necesaria” frente a las fuerzas conservadoras y de ultraderecha, según definieron los organizadores.
En los últimos meses, Pedro Sánchez se convirtió en una de las voces más potentes contra los planes del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien suele dedicarle duras críticas. Su posición antibelicista le está haciendo ganar apoyos entre los españoles, según las encuestas de intención de voto de cara a las elecciones previstas para agosto de 2027. Sánchez, además, preside la Internacional Socialista, que junto con la Alianza Progresista y el Partido de los Socialistas Europeos comenzó a organizar el encuentro. La iniciativa sumó rápidamente a Lula y ganó volumen internacional: se calcula que habrá representantes de unos 40 países, incluyendo al presidente de Sudáfrica, Cyril Ramaphosa.
Aunque no participa de ninguna de estas organizaciones internacionales, el Partido Justicialista recibió la invitación para sumarse al evento. La ex presidenta Cristina Kirchner decidió enviar una delegación. La comitiva estará encabezada por el senador Eduardo "Wado" de Pedro y la integrarán los diputados Jorge Taiana, Eduardo Valdés, Nicolás Trotta, Lucía Cámpora, Roxana Monzón y Lorena Pokoik, la economista Delfina Rossi, el intendente de Merlo y secretario de Relaciones Internacionales del PJ, Gustavo Menéndez, entre otros. Una de las posiciones que llevarán será el rechazo a la escalada belicista que se registra a nivel global, impulsada por Trump y el gobierno de Israel, una línea con la que el presidente Javier Milei se exhibe como un entusiasta seguidor.
Luego de asumir como titular de la comisión del Mercosur de Diputados, Eduardo Valdés, uno de los integrantes de la delegación, se pronunció en el recinto contra un eventual involucramiento de la Argentina en un conflicto con Irán. “Tenemos que buscar la paz, la guerra es siempre una derrota”, afirmó. En esa línea, los representantes del PJ también pondrán de relieve el impacto del modelo ultraderechista sobre la producción -al que definen como un “industricidio”- y la degradación institucional que, sostienen, atraviesa el país. El encuentro será, además, un escenario para impulsar la consigna “Cristina libre” y denunciar su proscripción política, una iniciativa para la que el entorno de CFK busca sumar apoyos internacionales.
También fue invitado Axel Kicillof, quien se perfila como el dirigente opositor mejor posicionado para enfrentar a Milei. Dos semanas atrás, el gobernador bonaerense participó en Montevideo de un encuentro de referentes progresistas de la región, entre ellos el ex ministro de Hacienda de Lula, Fernando Haddad. Kicillof también se reunió con el presidente Yamandú Orsi, en un anticipo de la agenda internacional que buscará desplegar a medida que se acerque el año electoral. La cumbre en Barcelona podría ser un nuevo paso, aunque hasta este jueves su participación no estaba completamente confirmada y trabajaban en compatibilizar agendas. También habrá otros participantes argentinos de la UCR y del Partido Socialista, que sí integran la Internacional Socialista y mantienen un histórico vínculo con el PSOE español.
Sánchez y Lula buscarán convertir la cumbre de Barcelona en un punto de referencia política. Antes de que se inicie el encuentro, mantendrán una reunión bilateral en el Palacio de Pedralbes, donde abordarán una agenda orientada a poner fin al conflicto en Medio Oriente y a defender el multilateralismo frente al orden internacional que impulsa Trump. Ambos ya habían ensayado ese eje el año pasado en el encuentro “Democracia Siempre”, junto a presidentes latinoamericanos de centroizquierda. La Cumbre Progresista se desarrollará en dos jornadas: el 17 habrá seminarios, paneles y talleres centrados en la defensa de la democracia, la gobernanza económica, la transición digital, la acción climática, las migraciones y las estrategias de comunicación; y el 18 se realizará un acto público con líderes globales para sintetizar los debates y proyectar una agenda común. En ese marco, el encuentro buscará mostrar que el progresismo intenta rearticularse a escala global frente al avance de las derechas.
