Argentina podría verse beneficiada de la suba del crudo pero sólo con una macro estable

La mejora en las proyecciones del JP Morgan llega tras la baja de precios por la tregua con Irán, pero convive con tensiones en el mercado local y límites fiscales.

08 de abril, 2026 | 14.38

La dinámica del precio del petróleo volvió a instalarse en el centro de las proyecciones económicas, en medio de la caída que siguió a la tregua en el conflicto con Irán. De todos modos, los análisis de mediano plazo empiezan a contemplar un escenario de valores de equilibrio más altos. Un informe de JP Morgan ubicó a Argentina en una posición particular dentro de América Latina: sería la única economía grande con capacidad estructural para capitalizar un alza sostenida del crudo.

El diagnóstico parte de un cambio en la matriz energética del país, según el informe de banco que consignó la agencia Bloomberg. “Argentina se ubica entre los países beneficiados por el shock”, tras haber pasado de ser un “importador crónico de energía” a un “exportador neto de hidrocarburos”. La transformación se explica por el desarrollo de Vaca Muerta, que en los últimos años impulsó un crecimiento sostenido de la producción.

El informe destacó que “la combinación de producción en niveles récord, un esquema fiscal que captura parte de esa renta y un programa de estabilización macroeconómica refuerza, en lugar de complicar, el proceso de consolidación fiscal en curso”. En esa línea, la suba del precio internacional del petróleo no sólo impactaría en el sector energético, sino también en las cuentas públicas.

Los analistas del banco identificaron tres canales principales de transmisión: por un lado, el aumento de las retenciones a las exportaciones de hidrocarburos; por otro, la suba de regalías atadas al precio del crudo; y, finalmente, el efecto sobre los ingresos de YPF. “En conjunto, estos factores implican una mejora relevante en el resultado fiscal primario y, especialmente, en la acumulación de reservas en moneda dura”, sostuvo el JP Morgan.

El escenario se apoya en niveles de producción que alcanzaron máximos recientes. JP Morgan señaló que la extracción de petróleo llegó a 861.380 barriles diarios en diciembre de 2025, con el shale oil representando cerca del 69% del total. Además, remarca la competitividad del sector: “con el Brent por encima de US$100, los márgenes operativos en la cuenca se expanden de forma considerable”.

El alerta de problemas internos

Uno de los principales límites está en el mercado interno. Cerca del 70% del petróleo producido se consume localmente, lo que implica que el traslado de los precios internacionales no es automático. El informe advirtió que, si los precios domésticos de los combustibles no acompañan la suba internacional, “el traslado a ingresos fiscales se atenúa y se generan subsidios implícitos”. Este punto remite a una tensión recurrente entre política económica y costos internos, en un contexto donde el Gobierno ya intervino en la actualización de impuestos sobre los combustibles.

A eso se suma la dependencia estacional del gas. Argentina continúa siendo importador neto durante los meses de mayor demanda, lo que introduce un costo adicional en escenarios de precios altos. En ese sentido, JP Morgan reconoció que la disrupción en el mercado global de GNL puede impactar en el balance energético, aunque aclara que “ambos factores quedan más que compensados por el aumento en producción y exportaciones”.

El informe también se inscribe en un contexto financiero en el que las expectativas sobre el sector energético ya se reflejan en los activos. Las acciones de empresas vinculadas al petróleo registraron subas desde el inicio del conflicto en Medio Oriente, anticipando un escenario de precios más elevados. La particularidad del caso argentino radica en su posición relativa dentro de la región. Mientras otros países latinoamericanos enfrentan efectos mixtos o negativos ante subas del petróleo —especialmente los importadores netos—, Argentina aparece con una estructura que podría capturar parte de ese shock externo.

El alcance de ese beneficio no está asegurado, dado que la capacidad de transformar un aumento de precios en mejora fiscal y acumulación de reservas depende de variables internas: política de precios, regulación del mercado y sostenimiento del programa macroeconómico.