Qué es el "lado oscuro de la Luna" y por qué es tan importante: las fotos que reveló la NASA

El lado oculto de la Luna vuelve a despertar interés a nivel global tras la difusión de nuevas imágenes obtenidas en el marco de misiones recientes de la NASA.

08 de abril, 2026 | 16.24

El estudio del espacio vuelve a captar la atención global con nuevas imágenes del lado oscuro de la Luna difundidas por la NASA, en el marco de avances clave en la astronomía. Este sector del satélite natural, históricamente oculto a la vista humana, ofrece datos fundamentales para comprender su origen y evolución.

Qué es el lado oscuro de la Luna y por qué no se ve desde la Tierra

Detrás de la cara visible de la Luna, aquella que se observa a simple vista desde la Tierra, se encuentra una región que durante siglos permaneció fuera del alcance humano: el denominado lado oscuro de la Luna. Este concepto no implica que permanezca en penumbra constante, sino que se trata de la cara que no se observa debido a la rotación sincronizada del satélite.

El lado oscuro de la Luna. En el fondo, la Tierra. Crédito: NASA

La Luna tarda el mismo tiempo en girar sobre su eje que en orbitar la Tierra, lo que provoca que siempre muestre el mismo hemisferio. Esta particularidad alimentó durante décadas teorías, mitos y especulaciones que asociaban esta zona con lo desconocido y lo misterioso.

Cómo es la cara oculta de la Luna según la NASA

Las imágenes obtenidas recientemente permiten profundizar el conocimiento sobre esta región. Según las descripciones de los astronautas de la misión Artemis II, la superficie del lado oculto presenta un terreno mucho más irregular que el visible.

Se caracteriza por una gran cantidad de cráteres y la ausencia de extensas planicies de lava, conocidas como mares lunares, que sí predominan en la cara visible. Esta diferencia geológica resulta clave para los estudios de astronomía, ya que aporta pistas sobre la historia del satélite y los impactos que moldearon su superficie.

Las fotografías tomadas desde la nave Orion, tripulada por astronautas de la NASA junto a un representante canadiense, constituyen un hito: es la primera vez que humanos logran capturar imágenes directas de esta zona en el contexto de una misión de estas características.

Misiones espaciales que exploraron el lado oculto de la Luna

El interés por conocer el lado oscuro de la Luna no es reciente. A lo largo de las décadas, diversas misiones permitieron obtener información valiosa, aunque en su mayoría mediante sondas no tripuladas.

Las fotografías captadas durante la misión Artemis II revelan un paisaje notablemente distinto al de la cara visible. Crédito: NASA

En 1959, la sonda soviética Luna 3 logró las primeras imágenes de esta región, marcando un antes y un después en la exploración espacial. A pesar de su baja calidad, esas fotografías revelaron un paisaje muy distinto al conocido.

Años más tarde, Zond 3 mejoró la definición de las imágenes, mientras que las misiones tripuladas Apollo 8, Apollo 10 y Apollo 11 permitieron observar directamente la cara oculta durante sus órbitas lunares.

El programa Lunar Orbiter y la misión Clementine en 1994 avanzaron en el mapeo global del satélite, mientras que el Lunar Reconnaissance Orbiter, activo desde 2009, generó los mapas más detallados hasta la actualidad.

En 2018, la misión china Chang’e 4 logró un hito adicional al realizar el primer aterrizaje controlado en esta región, lo que permitió una exploración más directa.

Por qué es importante estudiar el lado oscuro de la Luna

El análisis de esta zona resulta fundamental para comprender la evolución geológica de la Luna. La diferencia entre ambas caras sugiere procesos internos complejos y una historia marcada por impactos de gran magnitud.

Además, el lado oscuro de la Luna representa un entorno ideal para futuras investigaciones científicas. Su aislamiento de las interferencias terrestres lo convierte en un lugar estratégico para la instalación de radiotelescopios y el estudio del universo profundo.

Las recientes imágenes difundidas por la NASA no solo aportan información científica, sino que también reavivan el interés global por la exploración espacial. En un contexto de renovadas misiones lunares, este sector del satélite vuelve a posicionarse como una pieza clave en el avance de la astronomía moderna.