El crédito en dólares comienza a tomar protagonismo en el crédito. Si bien no lo hace a la velocidad con la que manifestó pretender el ministro de Economía, Luis Caputo, el ritmo de crecimiento empieza a encender señales de alerta. De acuerdo con el último Informe Monetario Mensual del Banco Central, los préstamos en moneda extranjera al sector privado crecieron a una velocidad significativamente mayor que los depósitos, al tiempo que se registra un deterioro en los niveles de morosidad, que se triplicó en el último año, particularmente entre pequeñas y medianas empresas vinculadas al comercio exterior.
El informe de la autoridad monetaria que conduce Santiago Bausili consigna que “los préstamos al sector privado crecieron 1.135 millones de dólares en marzo”, lo que llevó el stock total a 21.332 millones. En términos interanuales, la suba alcanza el 48,8 por ciento, un ritmo que más que duplica el crecimiento de los depósitos en dólares, que aumentaron 31 por ciento en el mismo período.
Del lado de los pasivos, el BCRA detalló que “los depósitos del sector privado crecieron 65 millones de dólares en el mes”, alcanzando un saldo total de 38.452 millones. Se trata de un nuevo máximo para la serie, impulsado principalmente por el aumento de las colocaciones en cajas de ahorro, mientras que los plazos fijos mostraron una caída. De acuerdo con estas cifras, el sistema financiero ya prestó el 55 por ciento del total de depósitos en dólares del sector privado.
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Es un nivel elevado en perspectiva histórica, pero aún controlado, que refleja una mayor intermediación financiera, pero también un uso más intensivo de un recurso todavía escaso. Caputo manifestó su intención de desandar el marco normativo que se impuso tras la crisis de 2001, que impide el descalce de monedas que llevó al estallido posterior a la salida de la convertibilidad, con créditos en dólares en manos de personas físicas y jurídicas con ingresos en pesos.
Un sistema de descalce
El crecimiento del crédito en dólares no es generalizado ni alcanza a todos los actores económicos. Desde la reforma normativa impulsada durante la gestión de Martín Redrado al frente del Banco Central, se estableció que las entidades financieras solo pueden otorgar préstamos en moneda extranjera a personas jurídicas con ingresos en esa misma moneda, es decir, empresas vinculadas al comercio exterior.
El objetivo de esa regulación es evitar los descalces de moneda que históricamente derivaron en crisis financieras, limitando el acceso al crédito en dólares a quienes tienen capacidad genuina de repago en esa divisa. En la práctica, esto implica que exportadores, importadores o firmas con contratos dolarizados concentran la mayor parte de estos préstamos.
Sin embargo, la evolución reciente muestra que incluso dentro de ese universo restringido comienzan a aparecer tensiones. El incremento del crédito, en un contexto de mayor volatilidad cambiaria y presión sobre las reservas, eleva los riesgos asociados al financiamiento en moneda extranjera. Uno de los datos más relevantes del informe es el deterioro en los niveles de morosidad. Si bien el ratio general sigue siendo bajo en términos históricos, la tendencia es creciente y se concentra en segmentos específicos.
En el caso de las empresas, especialmente pymes, la morosidad de los créditos en dólares pasó del 0,7 por ciento a fines de 2024 al 2,5 por ciento en el cierre de 2025. No es un dato menor, teniendo en cuenta que se trata de un sector privilegiado de la economía, lo que demuestra el atraso cambiario y los problemas que exhibe por esa cuestión el segmento exportador. Según el propio informe del BCRA, el tipo de cambio nominal mostró una disminución con respecto a febrero y se ubicó a fin de mes en 1.383 pesos por dólar.
En ese contexto, el aumento de la mora puede interpretarse como un síntoma de estrés financiero en un segmento clave de la actividad económica. Con el relanzamiento de líneas hipotecarias y personales en moneda extranjera, la agencia de calificación Moody's advirtió sobre un potencial aumento de la morosidad debido al descalce de moneda (deudores que ganan en pesos pero deben pagar en dólares) ante eventuales saltos del tipo de cambio.
Caputo insiste en impulsar los créditos en dólares en Argentina para “reactivar la economía”, incentivando a los bancos a prestar los dólares inmovilizados a personas y empresas, incluso a aquellos que no generan ingresos en esa moneda. El plan busca utilizar el récord de depósitos y flexibilizar normativas para habilitar préstamos, por ejemplo, para el sector inmobiliario e hipotecario. Al respecto, Moody's alerta que “la flexibilización de créditos en dólares, si bien bajo un escenario de estabilidad prevista, representa un riesgo significativo ante una eventual devaluación para deudores sin ingresos dolarizados.
El crecimiento del crédito en dólares se da en un contexto de caída de las reservas internacionales, que finalizaron el tercer mes del año con un saldo de 42.052 millones de dólares, lo que implicó una baja de 3.514 millones respecto a fines de febrero, según el informe monetario del BCRA.
Entre los factores que explican esta dinámica se encuentran la disminución de los encajes en moneda extranjera de los bancos, la baja en la cotización del oro y el pago de vencimientos de instrumentos como el BOPREAL. Estos movimientos fueron parcialmente compensados por compras del BCRA en el mercado de cambios, que acumulan 4.386 millones de dólares en lo que va del año.
