Las agroexportadoras sojeras le disputarán a Milei 12.000 millones de dólares

En el inicio de la campaña de soja 2025-2026, los productores tienen el 81% de la cosecha sin vender, esto representa cerca de 34.000 toneladas. Por eso, esperan un mejor precio y las exportadoras, cambios en el esquema de retenciones. Todo esto se da en un escenario donde al ministro Luis Caputo se le fugan 2000 millones de dólares mensuales. 

09 de abril, 2026 | 20.05

Con el inicio de una nueva campaña de soja vuelven a disponerse las piezas de un tablero de ajedrez; de un lado los productores y del otro las grandes cerealeras exportadoras. Aunque existen jugadores tan grandes que suelen moverse de manera integrada entre ambos extremos. El premio mayor: quién sacará la mayor tajada en una puja por la baja de retenciones (aunque a las agroexportadoras les encantaría de manera directa un salto devaluatorio del tipo de cambio).

Las reglas de este juego las debe fijar el equipo económico de Luis Caputo y el titular del Banco Central, Santiago Bausili, ante las presiones financieras de un mercado que se devora 2000 millones de dólares mensuales en formación de activos externos; fuga sistemática de divisas que le complica al BCRA la operatoria de acumular reservas netas.

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Los productores y agroexportadoras arrancan este juego de presiones con 34.000 toneladas de soja de la actual campaña sin vender, en un escenario donde los principales movimientos en los contratos de compra venta de granos son con precio a fijar a la espera de una recomposición del tipo de cambio. Están en juego un poco más de 10.800 millones de dólares que se van a 12.000 millones con los granos ya entregados con precio a fijar.

Un tablero de ajedrez hecho de soja

“Se aceleran las ventas con precio a fijar, a un nivel de 500.000 toneladas diarias. ¿Por qué crecen más rápido que los contratos a precio hecho? El precio en pesos no llega a ser tan atractivo para los productores. Entonces, si empiezan a sacar la soja, prefieren entregarla y después fijar el precio”, sostuvo el consultor Javier Preciado Patiño.

El precio en pesos de la soja se ubicó esta semana en torno a los 440.000 pesos la tonelada, que en dólares serían 318. De acuerdo a la Secretaría de Agricultura, al 25 de marzo se había concretado ventas de soja por 5277 toneladas con precio a fijar y tan solo 3457 toneladas con precio hecho.

El año pasado, cuando la administración Milei llevó a cero las retenciones durante una ventana de tiempo de 72 horas, el valor de la oleaginosa se había disparado hasta los 505.000 pesos. ¿Por qué venderían masivamente a un valor que se encuentra un 15% por debajo del conseguido durante septiembre del año pasado?

Las fichas del juego de ajedrez se mueven empujadas por los productores que necesitan comercializar la soja para costearse su nivel de vida (son los que harán ventas de manera normal) mientras que los grandes –integrados verticalmente con los acopios y exportadores- pueden cambiar el tablero a último momento y lanzare a un todo o nada sentados sobre los silobolsas. El tiempismo de los agroexportadores se define en función de las lecturas que hagan de las necesidades financieras de la administración Milei (como antes lo hicieron con el dólar soja de Sergio Massa).

El año pasado hubo dos momentos bien marcados donde el Poder Ejecutivo tuvo que recurrir a una modificación de las retenciones para que se liquidaran de manera anticipada los dólares de la soja. Un movimiento ocurrió en junio y otro en septiembre. ¿Cuándo será el turno para este 2026?

La campaña 2025-2026 inició el primero de abril con un potencial de 10.800 millones de dólares (34.000 toneladas de soja sin vender a un valor de 318 dólares la tonelada), en un escenario donde el Banco Central compra divisas de a puchitos, no puede acumular reservas y la formación de activos externos ronda los 2000 millones de dólares mensuales.

Cepo o baja de retenciones

La administración Milei pudo capear las tensiones financieras del año pasado gracias a los dólares de Scott Bessent, titular del Tesoro norteamericano. “¿Y este año, llegado el caso, quién podrá salvarnos?”, se preguntan en el universo de LLA. Las agroexportadoras hacen las cuentas para presionar por una nueva baja de retenciones o mejora del tipo de cambio en caso de tener que salir al rescate de Caputo.

“Fue una medida en un contexto de crisis cambiaria y financiera, hubo dos medidas, el acuerdo con EEUU y ésta, para poder llevar tranquilidad al mercado en una situación de urgencia, fue excepcional. Uno podría tener un abanico de opciones, dentro de todas se definió ésta que podía llevar calma bajando impuestos, eso se tuvo en cuenta en la ecuación. Para evitar restricciones como un cepo, de las excepcionales esta medida era la mejor”, sostuvo Agustín Tejeda Rodríguez, subsecretario de Mercados Agroalimentarios e Inserción Internacional, cuando fue consultado por la Procuración de Investigaciones Administrativas a raíz del decreto que había llevado a cero las retenciones por 72 horas. ¿Este año también se debatirán entre cepo y baja de retenciones?

La movida resultó en un fenomenal negocio para un puñado de empresas. Según un trabajo realizado por el Mirador de la Actualidad del Trabajo y la Economía (MATE), el rostro no tan visible de quienes estafaron a los productores (y al fisco también) luego de anotar declaraciones juradas de una soja que no tenían -y que luego adquirirían descontándole el precio de las retenciones a los tenedores de los granos- fueron Cargill, LDC, AGD, Bunge, Cofco, Molinos Agro, Viterra (fusionada con Bunge).

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Sebastián Premici