Tras el fracaso del bono en dólares, Luis Caputo no tuvo más alternativa que minimizar la necesidad de volver a los mercados internacionales de deuda. Pero lo improvisado de su postura quedó en evidencia en los últimos días cuando fue contradicho por el mismo Banco Central, el cual admitió que esa es una condición necesaria tanto para acumular reservas como para levantar el cepo a las empresas.
Dos días antes de Navidad, Caputo afirmó que busca desistir de la opción de emitir deuda con legislación extranjera para afrontar una parte del pago de 4.300 millones de dólares ante acreedores privados que vencen el 9 de enero.
“Trataremos que no la haya. El objetivo es ir eliminando la dependencia que el país tiene con Wall Street. Lo vamos a poder lograr? Nosotros creemos que sí”, contestó el ministro de Economía en redes ante un seguidor que preguntó si habría emisión de deuda con legislación de Nueva York en enero.
Caputo fue más allá y afirmó que desistir de la emisión de deuda con legislación extranjera es un objetivo estructural de largo plazo, reivindicando, al contrario, la necesidad de desarrollar un "mercado de capitales interno": "Queremos que Wall Street sea una fuente de financiamiento marginal para Argentina (bonos soberanos al menos). Es muy difícil que un país pueda crecer sostenidamente en el tiempo sin un mercado de capitales interno más desarrollado. Este es un punto central de mediano y largo plazo", dijo al respecto.
Pero las declaraciones del ministro parecen haber sido otro ejemplo de adaptación del discurso a la realidad, ya que se dieron poco después del fracaso de la licitación del Bonar 2029. Se trató del primer bono pagadero en dólares emitido por Argentina desde 2018, que fue festejado por el Gobierno como un regreso a los mercados externos pese a tener legislación local.
En este sentido, pese a que Caputo había anticipado que esperaba una tasa real "menor al 9%", la licitación terminó con una TEA de 9,47%, ya de por sí muy elevada. Ello implica que el Gobierno no pueda afrontar una colocación bajo legislación extranjera, que requeriría de una tasa todavía más alta.
El BCRA pide la vuelta a los mercados extranjeros de deuda
Sin embargo, se vuelve obvio que el discurso del Ministerio de Economía es fruto de la improvisación y resignación al contrastarlo con la postura del Banco Central, que sigue considerando esencial el regreso a los mercados de deuda bajo legislación extranjera.
Así lo estimó el organismo que conduce Santiago Bausili en su informe de Objetivos para 2026, que dio a conocer esta semana. "Central a este proceso (de compra de reservas en bloque) será el proceso paralelo de recuperación del acceso a los mercados internacionales de deuda para refinanciar los vencimientos de capital del Tesoro Nacional. Ese proceso, junto al crecimiento de financiamiento en el mercado externo de las empresas permitirá que el flujo de compra de reservas, en esta oportunidad, se traduzcan en un aumento del stock de las reservas internacionales del BCRA, toda vez que estas no deban emplearse para atender vencimientos de capital e intereses", subrayó.
Es decir, no solo el Banco Central contradijo a Caputo, sino que consideró que el regreso a los mercados de capitales extranjeros es necesario para permitir la acumulación de reservas, al evitar, mediante el rollover, el uso de las mismas para el pago de los vencimientos.
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Además, la entidad monetaria también advirtió que esta será una condición sine qua non para levantar el cepo a las empresas, que todavía persiste para stocks y deudas previas a 2023: "En la medida que se observen progresos en el fortalecimiento del equilibrio en el mercado cambiario y un acceso fluido a mercados externos por parte del Tesoro, BCRA podrá considerar oportuno continuar flexibilizando las restricciones cambiarias que persisten sobre stocks de dividendos y pago de deudas comerciales previas al 2023", expresó el propio organismo monetario en el informe.
La redacción de ambos párrafos da a entender que, efectivamente, el Banco Central asume que este regreso a la toma de deuda bajo legislación extranjera aún no se produjo, pese a la emisión del Bonar 2029. En verdad, coincide al respecto con el FMI, que a inicios de diciembre reconoció que el acceso de Argentina a los mercados internacionales se daría recién en un momento "oportuno".
La postura del Central, por lo demás, no deja de resultar sensata, ya que el propio FMI previó la vuelta a los mercados internacionales en 2026 como una condición para que Argentina logre devolver el préstamo que tomó del organismo de crédito.
Se trata, de hecho, de uno de los primeros cortocircuitos entre el BCRA y el Ministerio de Economía, dado que este gobierno nunca se preocupó por promover la autonomía de la entidad monetaria, ni Caputo se molestó en ocultar que actúa en tándem con Bausili, su otrora socio principal en la consultora Anker. Aun así, esta vez fue Toto el que quedó en offside.
