Estas fueron las estafas más comunes del 2025 en WhatsApp

La app se consolidó como uno de los principales canales de fraude digital, con estafas que apelan a la urgencia y la manipulación emocional.

08 de enero, 2026 | 04.30

Los ciberdelincuentes encontraron en WhatsApp uno de sus canales preferidos para cometer estafas digitales durante 2025. Con más de 3.000 millones de usuarios activos en todo el mundo, la aplicación de mensajería se transformó en un terreno fértil para fraudes que combinan ingeniería social, urgencia y confianza interpersonal. Según especialistas en ciberseguridad, la inmediatez del chat y la familiaridad con la plataforma juegan a favor de los estafadores, que buscan robar dinero o datos personales sin levantar sospechas.

En este contexto, las estafas por WhatsApp evolucionaron en sofisticación y alcance. Ya no se trata solo de mensajes aislados, sino de campañas organizadas que explotan emociones fuertes, como el miedo o la preocupación por un familiar, y que logran que la víctima actúe rápido, sin tiempo para verificar la identidad de quien está del otro lado.

Cuáles fueron las estafas más comunes del 2025

Fraudes que apelan a la emoción y la urgencia

Uno de los engaños más difundidos es el conocido como el fraude del “hijo en apuros”. En este caso, la víctima recibe un mensaje desde un número desconocido en el que el estafador se hace pasar por su hijo o hija. El relato suele ser similar: perdió el celular, está usando un número nuevo y necesita ayuda urgente, casi siempre económica.

La clave de esta estafa está en la presión emocional. El miedo y la urgencia reducen la capacidad de análisis y llevan a que muchas personas realicen transferencias de dinero sin confirmar si realmente están hablando con su familiar.

Ghost Pairing: el secuestro silencioso de cuentas

Otra modalidad en fuerte crecimiento es el “Ghost Pairing”, o secuestro silencioso de cuentas de WhatsApp. A diferencia de otros ataques, no requiere acceso físico al teléfono ni a la tarjeta SIM. A través de engaños previos, los delincuentes logran que la víctima comparta códigos de verificación.

Con esa información, los estafadores vinculan la cuenta a otro dispositivo y toman el control total. Desde allí, contactan a los contactos de la víctima para replicar el fraude y ampliar el alcance del engaño.

Las estafas evolucionaron en sofisticación y alcance.

Suplantaciones y campañas cada vez más sofisticadas

Las suplantaciones de identidad de organismos oficiales y grandes empresas siguen siendo muy efectivas. Mensajes que aparentan provenir de bancos, servicios públicos o comercios advierten sobre multas, problemas administrativos o inconvenientes con compras, y redirigen a enlaces falsos para robar credenciales y datos sensibles.

En los casos más elaborados, el primer contacto ocurre en plataformas legítimas como Facebook, TikTok o incluso Google Classroom. Una vez ganada la confianza, la conversación se traslada a WhatsApp, donde los estafadores tienen mayor control y logran concretar el fraude con mayor facilidad.