Menos de la mitad de los organismos públicos están preparados ante una crisis tecnológica

Solo el 40% de los organismos públicos se considera preparado para una crisis tecnológica.

09 de abril, 2026 | 18.57

La continuidad operativa dejó de ser un escenario excepcional para convertirse en un desafío diario para empresas y organismos públicos. Cortes de energía en picos de demanda, tormentas intensas y sistemas exigidos al límite exponen una realidad: sin infraestructura tecnológica robusta, sostener servicios críticos sin interrupciones es cada vez más difícil.

El problema es que la preparación todavía no está a la altura. Según un estudio de Splunk, solo el 42% de los organismos públicos se considera bien preparado en términos de resiliencia digital. Aún así, la tendencia global marca un cambio de rumbo: el 65,5% de las organizaciones ya aumentó su inversión en continuidad del negocio, mientras que el 45,4% cuenta con un responsable específico que reporta al directorio, de acuerdo con el Business Continuity Institute.

Centros de datos bajo presión

“Muchas organizaciones siguen operando de forma reactiva. El problema no surge solo ante eventos extraordinarios, sino cuando sistemas ya exigidos no logran sostener la operación en situaciones habituales”, explica Pablo Abdala, de Toltech Group.

Uno de los puntos más críticos está en los centros de datos, donde se concentran servicios clave tanto del sector público como privado. Entre los principales riesgos aparecen los cortes de energía, fallas en la infraestructura e incidentes de ciberseguridad. Para mitigarlos, las organizaciones avanzan en soluciones como respaldo energético, redes redundantes, monitoreo en tiempo real y sistemas de detección temprana de amenazas.

Solo el 42% de los organismos públicos se considera bien preparado en términos de resiliencia digital.

Argentina acelera la modernización tecnológica

En Argentina, ya hay avances concretos. En la provincia de Santa Fe se impulsa la modernización de centros de datos con mejoras en infraestructura eléctrica, control de accesos y monitoreo ambiental. Este proceso se complementa con redes de comunicaciones de misión crítica, mayor conectividad y herramientas de análisis que permiten responder más rápido ante incidentes.

Además, el nuevo enfoque apunta a integrar distintas áreas bajo una misma operación tecnológica, centralizando la gestión de seguridad, telecomunicaciones y energía para mejorar la capacidad de reacción.

De cara al futuro, la continuidad operativa estará atravesada por una mayor adopción de inteligencia artificial para la detección y respuesta automatizada, junto con arquitecturas más resilientes. Como resumen, ya no se trata solo de tecnología: garantizar la continuidad es clave para sostener la actividad y responder a entornos cada vez más demandantes.