Qué es la cara oculta de la Luna que los humanos nunca vieron hasta Artemis II

Aunque desde la Tierra siempre vemos la misma mitad del satélite, la otra cara no es "oscura" sino simplemente invisible para nuestros ojos. La misión Artemis II acaba de obtener las primeras imágenes de esa región durante su sobrevuelo y se prepara para orbitarla.

06 de abril, 2026 | 13.49

Cuando se habla de la cara oculta de la Luna, muchas personas la llaman erróneamente "cara oscura". Sin embargo, los especialistas aclaran que todas las regiones del satélite reciben luz solar en diferentes momentos. La confusión surge porque, desde la Tierra, siempre observamos el mismo hemisferio. El otro permanece invisible a simple vista, pero no a oscuras. Ahora, la nave Orion de la misión Artemis II capturó el 4 de abril de 2026 sus primeras imágenes del lado lejano. "Fue absolutamente espectacular", declaró la astronauta Christina Koch, la única mujer de la tripulación.

Este fenómeno se debe a un fenómeno llamado rotación sincrónica: la Luna tarda exactamente lo mismo en dar una vuelta sobre sí misma que en orbitar alrededor de la Tierra. Como resultado, el satélite nos muestra siempre la misma cara. En total, los humanos solo podemos ver alrededor del 59% de la superficie lunar (unos 15,5 millones de kilómetros cuadrados), aprovechando los movimientos de libración que permiten asomarse a los bordes.

Cómo se formó esta peculiaridad

Hace unos 4.500 millones de años, cuando la Luna se estaba formando, se encontraba entre 10 y 20 veces más cerca de la Tierra que hoy. Ya desde entonces, los científicos creen que el satélite giraba de manera sincronizada. La cara oculta comenzó a desarrollarse de forma diferente a la visible: tiene menos "mares" (antiguas llanuras de lava) y una corteza más gruesa y porosa, probablemente por las diferencias de temperatura durante su enfriamiento.

Las misiones que lograron verla

La primera en fotografiar el hemisferio oculto fue la sonda soviética Luna 3, en octubre de 1959. Las imágenes, aunque borrosas, mostraron un terreno muy distinto al familiar. Durante la década de 1960, la URSS envió más satélites, y Estados Unidos se sumó con el programa Lunar Orbiter y, luego, con el Apolo 8, que en 1968 llevó a los primeros humanos a ver directamente esa cara.

En los años siguientes, misiones como la Lunar Reconnaissance Orbiter (2009, aún activa) y las naves GRAIL (2011) cartografiaron toda la superficie. Gracias a ellas se descubrió que la cara oculta es mucho más porosa, con terrenos fracturados por impactos y gigantescos cráteres como Apolo, de hasta 520 kilómetros de diámetro. A diferencia del lado visible, allí no hay grandes mares lunares; solo se encuentran los mares Moscoiense, Orientale e Ingenii.

En enero de 2019, la misión china Chang'e 4 logró el primer aterrizaje suave en la cara oculta, específicamente en el cráter Von Kármán. El vehículo no tripulado confirmó directamente la composición geológica de la región.

Artemis II: el próximo gran paso

La nave Orion de la misión Artemis II capturó el 4 de abril de 2026 sus primeras imágenes del lado lejano. "Fue absolutamente espectacular", declaró la astronauta Christina Koch, la única mujer de la tripulación. Ahora, la nave se dispone a sobrevolar la cara oculta, un hecho inédito para una misión tripulada. Los científicos esperan obtener nuevos datos sobre la corteza, el origen de los cráteres y la historia geológica de esta región tan poco explorada.