La emergencia hídrica en La provincia de Corrientes se sigue tras las intensas lluvias de las últimas semanas. Si bien el gobernador Juan Pablo Valdés dijo que su administración logró "acompañar y escuchar a los vecinos", las inundaciones marcan una realidad diferente. Las lluvias dejaron más de 600 evacuados, además de un importante saldo de campos anegados y pérdidas productivas.
El impacto del temporal reavivó el malestar social en distintas comunidades. Vecinos de San Luis del Palmar y otras localidades apuntaron contra la falta de obras hídricas y responsabilizaron a la gestión provincial encabezada por Gustavo Valdés, que hace algunas semanas heredó su hermano Juan Pablo. En este marco, muchos campos quedaron cubiertos por agua, lo que despertó la preocupación de los productores.
Según el relevamiento oficial difundido por el Ministerio de Producción provincial, los registros pluviométricos entre el 1° y el 31 de diciembre pasado reflejaron que la zona norte y centro de la provincia fue la más castigada, con hasta 570 milímetros, más del triple del promedio para la época.
La localidad de San Miguel encabezó el triste récord con 570,1 milímetros caídos en apenas un mes. El acumulado anual llegó a 2878,7 mm. En tanto, la capital provincial registró 563 mm en ese periodo, mientras que en la zona productiva de Gobernador Virasoro las lluvias alcanzaron los 547,2 mm. Otras localidades como Ituzaingó (491 mm) y Saladas (244 mm) también sufrieron el embate del clima.
Diluvió en Corrientes y se desató una crisis productiva: el pedido del sector rural
Sergio Sonza es productor ganadero de Caá Catí (departamento de General Paz) y señaló que en su zona cayeron 500 milímetros en un mes. “El agua me tapó y pasa por arriba del camino. Por suerte, en el campo tengo salideros donde los animales se pueden refugiar. La situación es más compleja hacia San Luis del Palmar, que son nuestros vecinos; están a unos 80 o 100 kilómetros y esos campos están totalmente tapados de agua. Hay gente que está sacando sus animales hacia otros campos, a zonas más altas", narró.
Luego, señaló que la situación de normalidad en el clima en los últimos años desapareció en la región productiva. “Estamos oscilando todo el tiempo entre seca y exceso de lluvia. Realmente no sabemos qué esperar, porque no hay un punto medio, no tenemos un año que sea normal”, aseguró en declaraciones para La Nación.
En esa línea, el presidente de la Sociedad Rural de Corrientes, Carlos Roldán, fue contundente respecto a las deudas pendientes en infraestructura vial e hidráulica. “Esta situación deja en evidencia la falta de planificación en algunas obras, como limpieza de canales, nuevos desagües y el agregado de ripio en rutas, temas que desde la Sociedad Rural se vienen planteando desde hace tiempo. Una situación similar ocurrió hace dos años y, ante nuevas lluvias de gran magnitud, el problema se repite”, denunció.
Roldán advirtió que el cambio climático exige un cambio de estrategia por parte de las autoridades y sostuvo que "la problemática debe encararse desde otro enfoque". Y lanzó un reclamo: "Desde las asociaciones rurales, junto con otras instituciones que agrupan a forestales, arroceros y al sector turístico, venimos solicitando trabajar de manera conjunta con la provincia en la elaboración de un plan a cuatro o cinco años que permita proyectar obras troncales de mayor envergadura”, afirmó.
