En la semana de Pésaj, Javier Milei decidió actuar como el Faraón. Censuró a varios de los periodistas acreditados en Casa Rosada. Coartó la libertad de expresión. Y demostró que la opresión y el apriete son política de Estado.
La decisión fue comunicada de manera informal el lunes por la mañana a través de efectivos de Casa Militar apostados en la puerta de Balcarce 24. Con fotos de los rostros y datos en una hoja, le iban negando el paso a los periodistas censurados. Órdenes del Faraón.
Nunca hubo una información oficial de la decisión ni una comunicación de parte del Gobierno. Todo fue opaco. A oscuras. En secreto. Con algún mensaje informal por WhatsApp y nada más.
Adentro de la Rosada la interna también se vivía con respecto a este tema. El asesor Santiago Caputo culpó a Manuel Adorni. El jefe de Gabinete le pasó la pelota al Secretario de Comunicación, Javier Lanari. Y este último, a Milei.
La explicación es un ataque de ira y paranoia del mandatario. El Faraón manda y ordena. Los súbditos obedecen. Una hipótesis que gira es que se trata plenamente de una decisión de Adorni, que decidió dejar afuera a periodistas que lo incomodan. Otra teoría es que el equipo de comunicación quiso crear un "circo" sobre el tema para acaparar la mirada de los medios y desviar el foco de Adorni. Pero no lo logró.
La censura del Faraón y sus subalternos lleva ya seis días. Seis días de silenciar voces, de prohibirle a la población el derecho de acceso a la información y coartar la libertad de expresión.
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La torpeza de Adorni en su última conferencia de prensa y su mal desempeño adelantaban algún tipo de decisión sobre la Sala de Prensa de la Rosada, como sucedió en los últimos dos años cada vez que hubo una conferencia fallida. Si no eran los perros de Milei, era la plata de Luis Caputo en el exterior, la vuelta al FMI o los escándalos patrimoniales del exvocero. Todo fue una excusa para intervenir dentro de la Sala. Con infiltrados, operadores libertarios o influencers mileístas. Este es otro paso más en ese constante apriete y avance sobre el periodismo.
El Faraón y sus subordinados encontraron una excusa en la supuesta lista del servicio de espionaje ruso. En ese documento filtrado aparecen links con notas sin firma, algunas firmadas por autores desconocidos y una con firma de un periodista real. No hay certezas de pagos de los rusos por notas publicadas, las cifras totales de dinero son marginales (la mitad de un departamento de Adorni) y hasta apareció un redactor de Infobae que firmó una de las notas que figuran y aseveró: “Yo aparezco en la lista con dos notas y no tengo nada que ver”. Sí, la lista es tan insólita que aparece Infobae financiado por los rusos soviéticos. El supuesto consorcio de periodistas que publicó esa filtración ya empezó a retroceder en sus dichos y su investigación con una retractación hacia uno de los medios nombrados.
Con este pretexto, el Faraón Milei y Adorni aprovecharon para retirar la acreditación a los medios que aparecen en la lista. Pero dejó afuera a algunos. Y a otros, no. Hay medios que aparecen en la lista (Infobae, El Cronista, A24) a los cuales no les retiraron la acreditación. Se trata entonces, claro está, de una decisión arbitraria y discrecional.
Los periodistas de El Destape, C5N, Ámbito Financiero, Tiempo Argentino y La Patriada fuimos expulsados “temporalmente” de la Casa Rosada. Es una decisión que daña profundamente la democracia en nuestro país. Un acto pleno de censura. Una medida bochornosa más del Faraón.
"La liberación empezó cuando el pueblo dejó de resignarse", es una de las frases que recorre las mesas de Pésaj en todo el mundo. El Gobierno del Faraón debería tomar nota de los reclamos de quienes sufren el día a día en la Argentina y dejar de lado el "circo" del insulto, el agravio y la censura a los periodistas.
