La realidad del transporte automotor en la Argentina está en un punto crítico. Según explicó Mario Caligari, secretario de Prensa de la Unión Tranviaria Automotor (UTA), en diálogo con El Destape, la combinación de una inflación galopante en los insumos y la incertidumbre política sobre el esquema de financiamiento generó un escenario de vulnerabilidad extrema.
Para el referente de la Unión Tranviarios Automotor (UTA), el precio actual del viaje no refleja los costos operativos, pero el límite lo pone la capacidad de pago de los usuarios. "El pasaje no es caro, el problema es que la gente no lo puede pagar por los bajos salarios", sentenció Caligari, poniendo el foco en la brecha cada vez más amplia entre el costo de vida y los ingresos de los pasajeros.
Reducción del servicio y crisis de insumos
Uno de los datos más alarmantes revelados por el secretario de prensa es la degradación directa de la frecuencia y la calidad del viaje. Actualmente, se registra una disminución del servicio del 30% a nivel nacional. Esta reducción no es azarosa: responde a la imposibilidad de las empresas de sostener las unidades en la calle frente al aumento de combustibles, que tuvo aumentos "importantísimos" en los últimos meses.
Esta situación no se limita al Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), sino que afecta a todo el país por igual. Las provincias enfrentan dificultades incluso mayores debido a la disparidad histórica en la distribución de fondos, lo que ha llevado a que en muchas localidades el servicio sea hoy mínimo o inexistente en horarios nocturnos.
El rol del Estado y el impacto en los pasajeros
Caligari fue tajante respecto a la responsabilidad gubernamental en este conflicto. "El Estado tiene que estar presente y atender estas circunstancias", afirmó, subrayando que el transporte público es un servicio esencial que garantiza el acceso al trabajo y la salud.
La preocupación central radica en lo que sucedería si el esquema de subsidios al transporte desaparece definitivamente. La proyección de la UTA es clara: el pasaje mínimo costará $2000. Este escenario de "tarifa real" sin asistencia estatal provocaría un colapso en la demanda, que ya viene mostrando signos de agotamiento.
La crisis económica ya se siente en las estadísticas: Caligari confirmó que "en el último tiempo se redujo la cantidad de pasajeros", y los atribuyó a un fenómenos "multicausal" compuesto por la pérdida del poder adquisitivo, la menor oferta de unidades (frecuencias reducidas), entre otros.
