Las cámaras que representan a la industria pesquera pidieron al Gobierno una intervención inmediata ante el fuerte aumento de los costos operativos, impulsado principalmente por la suba del gasoil, que ya acumula más de 40% en lo que va de 2026. En ese contexto, reclamaron una reducción impositiva transitoria para evitar un mayor deterioro de la actividad y el empleo.
Desde el sector presentaron formalmente el pedido ante la Subsecretaría de Recursos Acuáticos y Pesqueros, alertando sobre una situación crítica. La actividad, que se ubica como el octavo complejo exportador del país con más de 2.000 millones de dólares anuales y genera unos 43.000 puestos de trabajo, atraviesa un escenario que sus propios referentes califican como de extrema fragilidad.
Subas aceleradas y sin previsibilidad
A diferencia de 2025, cuando el precio del gasoil evolucionó en línea con la inflación, en los primeros meses de 2026 los incrementos ya superaron ese nivel. Según proveedores del sector, la velocidad y falta de previsión en las subas dificultan la planificación y afectan directamente la operatoria.
El combustible representa entre el 20% y el 45% de los costos de un buque, dependiendo del tipo de pesca. Por eso, el salto reciente en los precios tiene un impacto directo y profundo en la rentabilidad de la actividad.
A este escenario se suma el peso de los impuestos sobre el gasoil. El Impuesto a los Combustibles Líquidos explica cerca del 15,8% del precio final, mientras que el gravamen al dióxido de carbono aporta otro 0,9%. Ambos tributos se ajustan por inflación de manera trimestral, lo que termina amplificando el aumento de costos, sin correlato con los valores internacionales del pescado.
“Ya estábamos en una situación límite, y con estas subas dimos un paso más hacia el abismo”, resumió un dirigente del sector.
Un contexto internacional adverso
La crisis no se explica únicamente por el combustible. La escalada del conflicto en Medio Oriente alteró las rutas comerciales y disparó los costos de los fletes marítimos, encareciendo las exportaciones. A esto se suma una menor demanda en Europa, producto de la caída del turismo y la gastronomía, que presiona a la baja los precios en los principales destinos.
El impacto es aún más severo en las embarcaciones costeras y fresqueras. “Para estas flotas, el aumento del gasoil es directamente insostenible”, advirtió un empresario del sector, al señalar que muchas unidades ya operaban con márgenes mínimos.
Los datos reflejan esta situación: en el primer bimestre de 2026, las descargas de pesca costera en puertos como Mar del Plata cayeron cerca de un 40% en comparación con el mismo período del año anterior. De mantenerse esta tendencia, el sector anticipa una paralización progresiva de la actividad.
Las consecuencias no solo afectan a las exportaciones. También impactan en el mercado interno, ya que una menor oferta de pescado fresco podría trasladarse a los precios en góndola. A su vez, la crisis golpea a trabajadores, plantas procesadoras y servicios portuarios en todo el litoral marítimo.
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Reclamos al Gobierno
Frente a este panorama, las cámaras empresarias pidieron medidas concretas para aliviar la situación:
- Implementar una exención o reducción transitoria de los impuestos al gasoil utilizado por la actividad pesquera.
- Establecer mecanismos que otorguen previsibilidad en los precios de los combustibles.
- Impulsar políticas de apoyo a las exportaciones para compensar el aumento de los costos logísticos.
Como antecedente, destacaron que países como Francia y España ya adoptaron medidas de asistencia para sus industrias pesqueras, lo que genera una desventaja competitiva adicional para Argentina.
El sector también propuso conformar una mesa de trabajo urgente con las autoridades para avanzar en soluciones. Según advirtieron, la falta de respuestas podría derivar en una mayor pérdida de empleo y en un impacto directo sobre las economías regionales vinculadas a la actividad.
