Representantes del Sindicato Único del Personal Aduanero (Supara) y entidades vinculadas al comercio exterior manifestaron su inquietud ante las modificaciones que el Gobierno analiza introducir en el Código Aduanero. Se trata de un proyecto ideado por el ministro de Desregulación, Federico Sturznegger que ya acumula críticas por la peligrosidad de impirmir un paradigma aperturista en los controles que monitorean qué entra desde el exterior. "La modificación se está trabajando con un preocupante hermetismo", denunciaron.
El planteo del gremio que lidera Daniel Mallotti surgió tras un encuentro realizado en la sede del Centro Despachantes de Aduana (CDA), donde participaron más de veinte organizaciones del sector. Por parte del Supara, estuvieron presentes la secretaria de Relaciones Institucionales, lanina Michel, y el secretario de Organización, Marcelo Bisurgi. Durante la reunión, los asistentes coincidieron en la necesidad de conocer en detalle el alcance de la reforma que se encuentra en estudio, dado que impactaría directamente en la operatoria de todos los actores del comercio exterior.
En ese marco, se resolvió solicitar una audiencia con el director ejecutivo de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA), con el objetivo de acceder al contenido del proyecto. Según señalaron, hasta el momento la iniciativa se viene elaborando con un alto grado de reserva, lo que genera incertidumbre en el sector.
Desde el gremio advirtieron que avanzar en cambios estructurales sin la participación de los trabajadores y sus representantes podría debilitar el sistema de control. En ese sentido, remarcaron el rol estratégico de la Aduana dentro del Estado y subrayaron que cualquier modificación debería contemplar la experiencia de quienes desempeñan tareas en el área.
Asimismo, destacaron que el funcionamiento del comercio exterior no puede analizarse de manera aislada, sin considerar la importancia del organismo aduanero en la regulación, fiscalización y resguardo del interés nacional.
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El proceso de reforma del Código Aduanero genera una creciente preocupación en el sector, especialmente por el alcance de los cambios ya implementados y aquellos que se encuentran en estudio. Según advierten especialistas y trabajadores del área, las modificaciones apuntan a profundizar un esquema de desregulación que impacta de manera directa sobre la capacidad operativa de la Aduana.
Entre las medidas en análisis, existiría la posibilidad de avanzar hacia un sistema de controles ex post, en el que las mercaderías serían verificadas una vez ingresadas al país, lo que implicaría mayores riesgos en términos de fiscalización. Asimismo, también se evalúa modificar la figura del contrabando, que podría dejar de ser considerado delito para pasar a encuadrarse como una infracción administrativa.
Según pudo saber El Destape, desde distintos sectores sostienen que el control aduanero constituye una función indelegable del Estado y advierten que estos cambios no responden a mejoras técnicas sino que implican una alteración del sistema de supervisión del comercio exterior. En ese sentido, señalan que se estarían limitando las herramientas de control y desarticulando mecanismos que actualmente se encuentran en funcionamiento.
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La falta de información oficial sobre el contenido de la reforma también suma inquietud. En el sector cuestionan que las modificaciones avancen sin instancias de debate ni transparencia, lo que abre interrogantes sobre los objetivos de fondo y el rumbo que se busca imprimirle al organismo en un contexto internacional cada vez más exigente.
En paralelo, la Argentina atraviesa un escenario de mayor exposición externa, en el que definiciones políticas ya generaron advertencias en el plano internacional. Bajo este panorama, la combinación entre una mayor vulnerabilidad externa y una reducción en los controles internos configura un escenario de riesgo.
Fuentes del sector remarcaron que la Aduana cumple un rol estratégico en la defensa de la soberanía económica, al ser el organismo encargado de supervisar el ingreso y egreso de bienes. Sin embargo, denuncian que actualmente enfrenta un proceso de desinversión, deterioro operativo y falta de recursos. Según indican, esta situación se traduce en un debilitamiento del control en las fronteras, mientras que los trabajadores del organismo intentan sostener la operatividad diaria con recursos limitados.
